Los cazadores quieren «perrear» Avilés

Fuente: lne.es

 

Los jabalíes juegan al escondite con los cazadores: mientras las cuadrillas organizan salidas al monte para cazarlos, los cerdos salvajes se desplazan huyendo de los rifles a zonas donde los escuadrones tienen prohibido cazar. De ahí el aumento de la población de jabalíes en el cinturón rural de Avilés y Castrillón, espacios catalogados «de seguridad» en la Ley de Caza del Principado de Asturias.

 

La cercanía de los jabalíes, sin embargo, incomoda a los vecinos, sobre todo a los que tienen fincas, y también a los conductores. Ante esta situación, los integrantes de la asociación cinegética Sierra de Pulide-Nalón creen haber encontrado la solución: solicitar permiso al Gobierno regional para sacar con sus perros a los jabalíes de zonas en las que no se puede cazar, lo que se denomina «perrear».

Lejos de hacer un tema «reggaeton», su intención es «asustar» a los jabalíes con sus perros (atados con cuerdas largas) para que los cerdos salvajes regresen a los cotos donde sí está permitida su caza. «En las zonas de seguridad no se puede cazar bajo ningún concepto, por eso es necesario un permiso especial. En estos puntos intervienen habitualmente técnicos de la Consejería», explican personas próximas a a la asociación, que inciden en que las zonas de seguridad son áreas que, por sus condiciones de cercanía con núcleos de población o infraestructuras viales, son declaradas no aptas para actividades cinegéticas. Los destrozos que ocasionan los jabalíes en estas áreas protegidas competen al Principado.
El coto de caza Sierra de Pulide-Nalón solo se puede responsabilizar, según la normativa, de los accidentes que ocurren dentro de la delimitación del terreno acotado -unas 25.000 hectáreas- y en periodo de caza. «Lo que pasa en las zonas de seguridad no es de nuestra competencia», aseguran. El riesgo que corren de incumplir la ley es severo. Recientemente un cazador fue condenado a una multa de 7.513 euros y la retirada de la licencia de caza durante diez años por abatir un jabalí en Santullano, en una zona en la que está prohibido cazar.
«Por esto tenemos previsto que nos den permiso para devolver a los jabalíes a los cotos, aunque si bien ha aumentado la población de estos animales tampoco se debe exagerar: no hay jabalíes en Las Meanas». Los puercos salvajes suelen dejarse ver al atardecer por La Plata, el Gaxín, La Carriona o La Maruca. De recibir el permiso regional, los cazadores llevarían a sus perros a esta zona para sacar a los jabalíes urbanitas de sus escondites.

 

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