‘El furtivismo de hoy es muy elitista, no busca la pieza sino el trofeo’

Fuente: diariodeleon.es

 

El Seprona de León desmanteló el año pasado una organización que vendía por Internet trofeos de rebecos, corzos e incluso lobos, y se encargaban de organizar los viajes para cazadores en León en la mayor operación contra el furtivismo realizada en la provincia de León.

La organización facilitaba a los cazadores el desplazamiento, el hospedaje en hoteles rurales de la zona de Boñar, y las armas. Además, cubrían los caminos de acceso a las zonas de caza con emisoras para alertar de la presencia de la Guardia Civil. En esta operación se detuvieron a varias personas, entre ellas un cazador de alto poder adquisitivo de una provincia del sur de España, y se incautó numeroso material electrónico y armas de alta gama con el que organizaban las cacerías. 

Los cazadores pagaban de cuatro mil a cinco mil euros por matar durante un día en los montes de León a todo tipo de animales, que más tarde disecaban para llevárselos como trofeo.
El principal método utilizado por los cazadores furtivos es el lazo, con el que apresan «a todo tipo de animales, entre ellos perros, por lo que el daño que se hace es mucho mayor», asegura el jefe del Seprona, que apunta que el año pasado fueron varios los detenidos por utiliza este tipo de artilugios.
Menos frecuente en la provincia de es el envenenamiento de animales. Se han registrado casos puntuales, aunque no es un método tan utilizado como en Asturias donde se producen muchos envenenamientos sobre todo en lobos, donde allí ni es animal cinegético.
En el caso del furtivismo, se ha apreciado en los últimos años una alta especialización y organización de los cazadores, de alto poder adquisitivo, que utilizan sofisticados medios para no ser detectados por la Guardia Civil, como emisoras, silenciadores, telémetros, telescopios, prismáticos y rifles de alta gama. «Antiguamente podía haber furtivismo para la pieza, que buscaba la carne para poder comer, mientras que hoy en día lo que se busca es el trofeo, es un furtivismo de lujo», matiza el jefe del Seprona. Además, asegura que tienen información privilegiada de las zonas en las que poder cazar, y sortean la vigilancia de la Guardia Civil con aparatos técnicos que requieren una alta inversión económica. En este sentido asegura que dados los sofisticados medios que utilizan, «son cada vez más difíciles de detectar».
Una de las operaciones más curiosas en León fue la incautación de un oso procedente de Canadá que estaba disecado y preparado como trofeo.

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