Accidentes de caza: la seguridad de las monterías cuestionada

 

Fuente: zoomnwes.es

La muerte de cuatro personas durante el pasado fin de semana como consecuencia de varios accidentes de caza ha puesto sobre la mesa el debate sobre la seguridad en las cacerías. Tres de los cuatro fallecidos perdieron la vida como consecuencia de despistes fatales o casos de mala suerte que podrían haberse evitado.

Desde la Federación Española de Caza piden “extremar las precauciones” en las monterías, sin embargo, un gran número de cazadores experimentados exigen a las autoridades que se mejore la formación de los principiantes. Muchos de ellos también reclaman a los organizadores de las cacerías garanticen la seguridad de los deportistas levantando puestos seguros sin pensar “exclusivamente en el negocio”.

 

Todos los cazadores consultados por ZoomNews coinciden en la misma idea: “En España se está perdiendo la cultura de seguridad”. Juan Gustavo Ramón, un experimentado empresario de la caza que lleva treinta años organizando monterías en medio mundo, tiene claro que “actualmente hay una importante falta de formación de los nuevos cazadores”. “Mi escuela fue mi padre y puedo decir que fue una educación muy severa y rigurosa en cuestiones de seguridad. Eso se ha perdido ahora mismo”, asevera.

Juan Irujo, presidente de la Asociación de Cazadores de Navarra, comparte la misma opinión. Al igual que Juan Gustavo, Irujo empezó a cazar a una edad muy temprana acompañando a su padre  a las monterías con tan solo ocho años. Él le enseñó las normas básicas de seguridad que pueden aplicarse ahora mismo en pleno 2013: “Si estás con un arma, aunque sepas que está vacía, siempre tienes que comprobarlo varias veces. Otra norma básica es no apuntar nunca a ninguna persona, ni siquiera en broma, y jamás disparar si tienes un mínimo de duda”.

Aunque no hay datos oficiales del número de personas fallecidas en 2012 como consecuencia de los accidentes de caza, las compañías aseguradoras consultadas por este periódico hablan de entre 10 y 15 muertos al año. Por norma general, la mayoría de estos accidentes se producen por imprudencia de los propios cazadores aunque también hay casos en los que la fatalidad puede ser impredecible.

¿Cómo prevenir los accidentes?

Para todo cazador su arma es algo sagrado por eso hay que tener un cuidado exacerbado y nunca abandonar la escopeta, ni siquiera cuando vayamos a comer. “Siempre que entreguemos o recibamos un arma, además de comprobar que está descargada, tendremos que hacerlo apuntando a un lugar seguro”, recuerda el presidente de los cazadores navarros. Para él, otra regla de oro es “descargarla y abrirla cuando vayamos, por ejemplo, a cruzar una valla”.

Un buen diseño de los puestos también es fundamental para evitar accidentes de caza. La seguridad en este sentido, suele correr a cargo del responsable de la montería que se encarga de situar estos puntos no demasiado cerca entre sí y alejándose por completo de zonas en las que pueda rebotar la bala. Pese a todo, existe entre los cazadores más experimentados una opinión generalizada sobre las imprudencias que cometen algunos organizadores de monterías por intentar lucrarse al máximo. Juan Gustavo Ramón es consciente de que “muchos individuos quieren hacer negocio por encima de todo y se olvidan de la seguridad de las personas. Ellos son los responsables de un gran número de accidentes. Hay que evitar a toda costa que los participantes en una montería se puedan disparar los unos a los otros y eso se puede conseguir con puestos seguros. Además, también les diría a los cazadores que piensen mucho a qué están disparando. Hay que abstenerse a tirar a un jabalí, por ejemplo, si pasa entre dos puestos”.

Uno de los accidentes de caza más comunes tiene que ver con los rebotes de las balas. Muchas personas se preguntan cómo podría acabarse con este infortunio y la respuesta no siempre está clara. Juan Gustavo considera que podría evitarse “un noventa por ciento” de posibilidades de rebote si los puestos se instalan en los lugares idóneos. “Hay que situarlos en sitios en los que la bala se entierre en el suelo evitando los disparos al horizonte”, asegura.

Además de una perfecta colocación de los puestos de caza, otra norma básica para evitar accidentes es la utilización de prendas llamativas. El uso de chalecos reflectantes de alta visibilidad así como gorras y brazaletes de color amarillo o naranja tiene que ser una constante entre los cazadores. Esta regla fundamental, no solamente tendría que ir encaminada  para proteger a los deportistas sino también a los acompañantes, batidores y ojeadores.

Menores de edad cazadores

Entre los fallecidos el pasado fin de semana en los accidentes de caza acaecidos en España había un menor de 17 años en Lugo. El rebote accidental de una bala le destrozó el pecho en cuestión de segundos, un suceso que ha sido catalogado como “un accidente fortuito” por parte de la Asociación Gallega de Caza. Sin embargo, para la ONG animalista ‘Libera’, la muerte de este joven tiene que “abrir un debate sobre la presencia de menores de edad en las cacerías”. Es una actividad con fuego real y por lo tanto puede haber problemas”, apunta Rubén Pérez, uno de los responsables de esta organización. Tanto él como sus compañeros cuestionan la actitud de la Asociación Gallega de Caza porque “hablan de un infortunio desgraciado” al referirse a este accidente. “No nos olvidemos que fueron ellos los que pretendían rebajar la edad de 14 años para la participación de menores en monterías”, apuntan desde ‘Libera’.

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