Cuidado con el corzo

Fuente: eldiariomontanes.es

Más de una veintena de atropellos de corzos solo en Valderredible, unos diez accidentes provocados por piaras de jabalíes cruzando la carretera en la zona de Piélagos, un choque contra un ciervo en la A-8 en Cabezón de la Sal, media docena de venados por la comarca campurriana…

El mapa de accidentes de tráfico provocados en 2013 por animales cinegéticos se extiende por toda la región, con puntos negros situados en la Cantabria del Ebro (sobre todo en Valderredible, Valdeolea y Campoo de Suso), en valles del interior (Hazas de Cesto, Rasines, Ribamontán al Monte) y también en ciertas zonas del Arco de la Bahía (Piélagos), costa occidental (Val de San Vicente) y hasta en poblados municipios de la parte oriental (Voto, Limpias, Castro Urdiales). Y no es lo mismo atropellar una vaca que una liebre (en 2013 una causó un accidente en Soba). De los animales domésticos ha de responder el propietario. De los cinegéticos, el que lo haya atropellado. Eso sí, luego que nadie reclame por el valor del animal.

El cambio que en este sentido ha introducido la reforma de la Ley de Tráfico de España, aprobada ayer en el Congreso de los Diputados y que entrará en vigor un mes después de que se publique en el BOE, tiene cierta trascendencia en un territorio como Cantabria, donde a lo largo de 2013 se contabilizaron 382 accidentes de tráfico provocados por todo tipo de animales, domésticos, de caza, salvajes, aves… De ellos, algo más de la mitad, 208, son especies cinegéticas (corzos, jabalíes, venados, liebres y ciervos). Estas cifras, facilitadas por la Jefatura Provincial de Tráfico, cuentan solamente los accidentes con instrucción de atestados, porque entre avisos y denuncias por animales en las carreteras hubo más de mil (1.049).Según explicó el jefe provincial de Tráfico, Serafín Sánchez, la reforma de la Ley consiste en «responsabilizar al conductor del vehículo por los daños causados a personas o bienes, en los accidentes ocasionados por atropello de especies cinegéticas en las vías públicas», sin que pueda reclamarse por el valor de los animales que irrumpan en ellas. «Otra cosa será que en las pólizas de seguro se contemple la cobertura de este riesgo», puntualizó. Porque cómo responderán las aseguradoras ante este cambio, todavía está por ver.

A partir de ahora, la responsabilidad del coto será la «excepción». El titular del terreno cinegético solamente tendrá que responder por los daños «cuando el accidente de tráfico sea consecuencia directa de una acción de caza colectiva de una especie de caza mayor, llevada a cabo el mismo día o que haya concluido doce horas antes», responde Sánchez, que explica que la justificación del cambio se fundamenta en que la «presión» que se ejerce al cazar suele desaparecer a las dos horas de terminar la batida. «Se estima que transcurridas 12 horas ya no es posible achacar al responsable del aprovechamiento cinegético un posible accidente en el que esté incurso un animal, y por ello se hacía necesario adecuar la norma», añade.

Por último, también podrá ser responsable el titular de la vía pública en la que se produzca el accidente como consecuencia de no haber reparado la valla de crecimiento en plazo, en su caso, o por no disponer de la señalización específica de animales sueltos en tramos con alta accidentalidad por colisión.

Una docena de heridos

La gran mayoría de accidentes con animales de por medio se saldaron el año pasado únicamente con daños materiales. En 2013 no hubo víctimas mortales, pero sí once heridos leves (por atropello de tejón, cabras, corzos, gato, perro y caballo) y uno grave (provocado por un caballo en la N-634). La mayor parte de los siniestros con animales de caza estuvieron provocados por corzos (111), seguidos de los jabalíes (78 accidentes, 17 de ellos por piaras cruzando las carreteras) y zorros (11). En este bloque el resto de especies son casi extraordinarias en el mapa de accidentes, pues con venados hubo seis casos, uno con una liebre y otro con un ciervo. En cuanto a animales no cinegéticos, los perros siguen siendo los más atropellados en las carreteras (85 accidentes), aunque en Cantabria destaca también la alta siniestralidad provocada por caballos (38 casos) y, a bastante distancia, las vacas (15 accidentes), tejones (13), cabras (9) y gatos (7).

En el balance de 2013 también figuran accidentes causados por impacto contra un águila (A-8, en Ampuero), un burro (CA-448, en Arnuero), una garza (N-634, Castañeda) y hasta un buitre (A-8, Hazas de Cesto) y un búho (Campoo de Suso).

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