El rincón de «Polvorilla»

Lolo de Juan

El rincón de "Polvorilla"

Cambio de rumbo

 

A mi amigo Ángel Cortés, poeta de versos a lápiz. 

Corría y volaba por el quejigal sin que Lucera pudiera meterle mano. Se paró, levantó otra piara que consiguió despistar a sus seguidores. Se amagó como una liebre tras un manojo de carrascas al socaire. Qué inteligencia y rectitud. Qué fijeza. Qué mala suerte la suya porque fui testigo de todo.

El rincón de "Polvorilla"

Mis cuatro caballos lanceros

A mi compadre Enrique Zunzunegui, aventurero de la vida, por la que camina con botos de jinete apasionado.

Vaya luna. A ver quién le pela los lomos a ése. Está en mitad del barranco donde el aire da más vueltas que un repeón en la plaza del pueblo. Son las tres y media de la madrugada y llevo un cansancio que me puede. Hasta que he dado con el marrano me he dejado los cuernos. Tengo los ojos rojos de mirar por las lentes. Y allí está. Es macho y gasta hechuras de viejo guerrero. No lo voy a tirar a distancia. O a treinta pasos o me rindo. La luna parece haberse quedado en el alto mirando el desenlace de la faena. Y quitarle a ese barranco el marrano va a ser imposible. Que no. El aire baila más que un maricón en una feria. Que no. Ésa no me la brinco. La única opción es esperar a que salga de allí. Que cambie el careo. Pero puede tardar toda la noche. Las espigas están altas y abundantes. Para qué carajos se va a marchar. Cagüen la mar. ¡Qué mosqueo gasto!