‘Campete’, muchos fallos que redujeron el plantel final

Campete monteria 5

Nublado, con sol a rachas, amanecía el sábado 11 de octubre en el que nos encaminábamos hacia Valencia de Alcántara, para acompañar a Borja Galavís y amigos en esta montería de invitación para sus accionistas y amigos.

Con un ambiente entrañable y envidiable transcurría el desayuno entre risas y saludos de los asistentes, que una vez terminadas las migas asistimos atentos a las indicaciones de Borja sobre el estado de la mancha, cupos y otras vicisitudes. El sorteo de la mano del bombo de siempre, comenzó sobre las diez y, caprichosas las bolas, salió la mía la primera. En suertes, el 3 del Cierre del Cabrioso.

Diligentes y silenciosos montamos la armada con la esperanza de tener algún lance y pasar el día entre amigos. La suelta cinco minutos antes de las doce no produjo sobresaltos en la mancha y hasta las doce y veinte minutos no se escucharon los primeros dos disparos.

Campete monteria

Cargábamos aire en el Cierre del Perdiz y el día se oscurecía por momentos cuando llegaron los perreros a nuestra altura. Fue deslomar nuestra posición y comenzar los podenquillos del portugués Carapeto a jipar, y aquello se transformó en una múltiple algarabía, lanzando ladras hacia todos lados, un par de disparos sobre la altura del puesto uno del Cierre del Pantano, luego otro claramente de mi vecino del Perdiz, que de certero disparo conseguía abatir un venado, que había conseguido burlar a los perros y venirse hacia atrás buscando el aire que no encontró. En ese preciso instante cambió el curso de la mañana y los lances se sucedían una y otra vez en la parte opuesta a la que cerrábamos nosotros.

A las dos rompimos filas y pusimos rumbo al cortijo de Solana, donde nos esperaba una magnífica comida entre los asistentes. Todo risas con los fallos estrepitosos de algunos y es que los cincuenta y un disparos que se habían escuchado no justificaban el plantel de siete venados que allí se encontraban.

La lluvia acudió puntual a su cita de las cinco de la tarde, pero no empañaba el buen ambiente reinante. La nota de humor la puso Antonio Hormigo y la cosa sucedió de la siguiente manera. Orgulloso este hombre de haber logrado abatir un buen ejemplar de ciervo, marchó a la comida tras “tirar de la pata” de los siete presentes y alguien, tras abrir una nueva herida al ciervo, ocultó dentro de la res una bala entera e hizo correr el rumor de que el ciervo ya iba herido cuando le entró al amigo Hormigo. Mosqueado, negaba lo innegable ante todos e, incrédulo, marchó a contemplar la herida, que la res portaba en sus posaderas. Aseguraba que aquel agujero no era un disparo y que el ciervo le entró entero, “pero que muy entero”. Los cómplices pinchaban una y otra vez e instaban a nuestro amigo a abrir el cuerpo para extraer la bala, como posteriormente, mosqueado, accedió. Y os podéis imaginar la cara de sorpresa de nuestro amigo cuando extrajo, no sólo la bala, sino también su casquillo y sin disparar. Las risas no cesaron hasta bien entrada la noche.

Una crónica de Carlos Casilda.

FICHA

Organización: Vegas de Server

Finca:  Campete

Localidad: Valencia de Alcántara

Fecha: 11/10/2014

Puestos: 23

Rehalas: 1

Cupo: 2 venados/puesto

Tipo Finca: abierta

Nº ha monteadas: 170 ha

Venados:   7

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