De conejos en la Ribera del Duero

Las penas con pan son menos, dice nuestro acerbo popular. Con vino… miel sobre hojuelas. Para desquitarnos de los resquemores de una nefasta temporada de menor, el equipo al completo de Caza y Safaris / CazaWonke aceptó la invitación a descastar conejos de nuestros queridos amigos de Bodegas Valduero. Nos desquitamos y, además, disfrutamos, mucho, de sus vinos y su hospitalidad.

 

  Por Equipo Caza y Safaris / CazaWonke

 

 

Cuando en una jornada de caza se combinan los ingredientes con una cierta maestría y un cierto saber hacer –caza, campo, buenos amigos, buenas viandas, entre otros– el resultado suele ser un buen ‘caldo’ que templa el espíritu y alegra los corazones. Si, como en este caso, lo acompañas de un buen caldo, de los auténticos, de los de Bodegas Valduero, el desenlace final queda impreso en la retina para siempre con los síntomas de la amistad. Amigos para siempre, que dice la canción…

 

Historia de una bodega…

Un sueño. El de un ingeniero industrial, Gregorio García Álvarez, que, enamorado de la tierra y de sus frutos, decidió, allá por el año 1984, tirarlo todo por la borda y afincarse en Gumiel de Mercado, en el corazón de la Ribera del Duero burgalesa, y dedicar su vida a arañar los frutos de una tierra, extremadamente pobre y seca –como él mismo cuenta– pero capaz de parir los jugos más hermosos, delicados y deliciosos.

Valduero fue una de las primeras bodegas de la D. O. Ribera del Duero en un momento, histórico, en el que apenas media docena de intrépidos apostaban por algo completamente desconocido hasta entonces. 

Su preocupación por la calidad de la uva les llevó a plantar 200 hectáreas de viñedo a finales de los ochenta en la exclusiva área de Gumiel del Mercado, una zona donde el terroir es más característico y, por lo tanto, marca más intensamente las cualidades superlativas de la Ribera frente a otras zonas. En la bodega subterránea Del buen Conde, una red de galerías de 700 metros de túneles excavados en el siglo XVII, en el casco urbano de Gumiel de Mercado, dio comienzo su andadura. Estos túneles, que cuentan con una profundidad entre 9 y 12 metros, fueron excavados para la conservación de los vinos porque mantienen un nivel de humedad constante y una temperatura comprendida entre 11  y 13 ºC. Aún hoy se siguen utilizando estas galerías subterráneas para la conservación de los vinos de más largas guardas: 12 años, 6 años, Gran Reserva… 

En el año 2000 construyen una nueva bodega, con un particular diseño, enfocada a maximizar la calidad técnica respetando los más tradicionales métodos de elaboración, y el entorno natural. La bodega se ha construido excavando tres túneles de 120 metros de largo bajo una montaña, dedicados respectivamente al tratamiento en depósitos de acero inoxidable, al almacenaje de barricas y a botellero. 

Además, incorpora un total de dos kilómetrod de galerías subterráneas, con idénticas características a las bodegas tradicionales de la zona, idóneas para la crianza de los mejores vinos. Actualmente cuenta con un total de 3.500 barricas de roble de diferentes orígenes y, aproximadamente, un millón de botellas que descansan en bodega hasta que han alcanzado el punto óptimo de evolución.

En la actualidad dirigen las bodegas Yolanda y Carolina García Viadero, hijas de Gregorio

 

Y sus vinos

De la perfecta combinación de naturaleza, historia, y tradición vinícola surge una  alianza, un vínculo familiar con la propia tierra, una identidad que define y diferencia los vinos de Valduero.

•García Viadero, el primer blanco elaborado en la Ribera del Duero.

•Valduero crianza, 15 meses en barrica y 12 meses en botella.

•Valduero una cepa, 18 meses en barrica y 12 meses en botella.

•Valduero reserva, 30 meses en barrica y 18 meses en botella.

•Valduero 6 años, 36 meses en barrica y 36 meses en botella.

•Valduero gran reserva, 48 meses en barrica y 40 meses en botella.

•Valduero 12 años, la joya de un terroir único.

 

Membresía La Tenada

Un club social para los amantes del vino con la posibilidad de compartir la experiencia de formar parte de una bodega única, de una manera excepcional y con la posibilidad de compartir grandes momentos. Su sede es una cueva abovedada dentro de la montaña y la pertenencia al club social va acompañada de 300 botellas de uno de sus vinos envejecidos, además de la posibilidad de utilizar la bodega para celebrar eventos privados en un entorno único y especial. Entre sus miembros más destacados se encuentran Mario Vargas Llosa, Vicente del Bosque, Nuria Espert, Concha Velasco o Javier Moro.

 

Conejos con ‘bicho’

Y, ¿a cuento de qué los conejos? Porque Isaac, su ingeniero, nos contó que las últimas hectáreas de viña plantadas se las habían comido enteras… Gracias a la amistad surgida de nuestra relación comercial, Ana, su relaciones públicas, nos propuso disfrutar de una jornada de descaste con hurón para controlar los muchos daños que sufren los viñedos. Y allí nos plantamos todo el equipo, escopeta y ‘bicho’ en mano –con la ayuda de José y Diego con los hurones, y los amigos de la Sociedad de Cazadores de Gumiel de Mercado, Félix, Alberto, Roberto y David– dispuestos a dar buena cuenta de los caramonos. 

La verdad es que la percha no fue excesiva, como mandan los cánones, a pesar de ser necesaria, por los daños… Los conejos andaban un tanto fogueaos, final de temporada, y no dieron la cara a pesar del buen trabajo de hurones y huroneros. Eso sí, nos divertimos un rato con algunos lances largos y complicados y, como suele ser habitual en algunos, con buenos disparos al hueco que quedaba tras el conejo. 

Tras los avatares de la mañana, en la sede social de la Membresía la Tenada, dimos buena cuanta de un almuerzo castellano regado con los mejores caldos de Valduero y rematado con una larga sobremesa de cariño y amistad. Esto es la caza. 

 

Nuestro agradecimiento a Gregorio, Ana, Isaac, todo el equipo de Bodegas Valduero y los amigos cazadores de Gumiel de Mercado, por el maravilloso día que nos prepararon y por su acogida y su amistad. ¡Gracias, amigos! 

 

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