La infalible piedra ‘mágica’ para cazar ciervos

 

En diversos estados mexicanos (Península del Yucatán, laxcala, Nuevo León, Morelos, etc.) los cazadores de ciervos aseguran que existe una piedra ‘mágica’ que les ayuda a abatir a estos animales. 

 

 

Los veteranos afirman que las propiedades de esta piedra ‘mágica’ son reales y que el afortunado que logra hacerse con una nunca se irá de vacío en una cacería, aunque, eso sí, hay que seguir ciertas reglas para que sus propiedades beneficiosas en materia cinegética no se vuelvan en contra de su poseedor.

Según la tradición oral, la piedra ‘mágica’ la puedes hallar en el interior de un venado cuando lo estás despellejando, ya sea en su estómago, en su boca o, incluso, en el costado sobre el aparece muerto, y quien la encuentre debe guardarla, no decírselo a nadie y llevarla a cada cacería que realice y, así, podrá encontrar rápidamente un ciervo, sin necesidad de pasar mucho tiempo en el monte.

Las reglas que hay que respetar para mantener la ‘suerte’ en la caza son no abusar del ‘poder’ de la piedra, abatiendo un número comedido de animales, y devolverla en más o menos un año. Según los cazadores mexicanos, la señal de que ha llegado el momento de deshacerse de ella será cuando, tras encontrar un enorme ciervo y dispararle, no seremos capaces de tumbarle y el venado se nos quede mirando. En ese momento, el cazador deberá dejar la piedra en el suelo, tirarla en dirección al animal o regalársela a algún otro. Si no acatamos estas normas, podemos encontrarnos que la hayamos perdido ‘misteriosamente’ y que nunca más tengamos buena puntería, y tampoco son raros los casos en que el aficionado ambicioso enferme levemente cada vez que intente ir de tras un cérvido.

Como ejemplo, un cazador subió a Internet unas fotos de una de estas piedras que un amigo de su padre le regaló, asegurándole que la había extraído de un ciervo. Parecida a una semilla, del tamaño de una canica, es de color negro (foto 1) y en ella pueden observarse unas líneas más claras que forman la figura de un ciervo con cuernos (foto 2).

Fotos: Jorge Moreno/SIPSE

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