Plaga de conejos. Los problemas de las sociedades

Fue allá por el mes de marzo del pasado año cuando la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha declaraba comarca de emergencia cinegética temporal por daños del conejo de monte en 231 municipios de las provincias castellanomanchegas. La emergencia sigue. Los daños, también. Y las sociedades de cazadores, hartas de tener que hacer frente a dichos daños, y a unos pagos desorbitados, amenazaron con dejar los cotos.

En septiembre de 2017 saltaba la voz de alarma. Unas decenas de sociedades de cazadores se conjuraban para analizar y empezar a exigir soluciones sobre un problema que ya venía de largo y que, lejos apaciguarse, se agravaba de forma alarmante y costosa para las sociedades, con la de la mayor de estar dispuestas a desagregar los cotos y plantar los papeles encima de la mesa de la Dirección General de Política Forestal.

El problema venía de lejos. Fue allá por marzo cuando dicha Dirección General –perteneciente a la Consejería de Agricultura de CLM– promulgaba la Resolución 034/03/2017, declarando ‘comarca de emergencia cinegética temporal’ por daños del conejo de monte, en 231 municipios de La Mancha y La Manchuela. Desde entonces hasta hoy, no se ha dejado de cazar y capturar conejos. Y lo que de por sí es una afición, la caza, se ha convertido en una obligación y un gasto continuado y excesivo –desplazamientos, cartuchos, hurones y demás– que afecta directamente a los bolsillos de los cazadores –agravado notablemente por la presión, acoso e, incluso, enfrentamientos con los agricultores– y que en el momento de tener que hacer frente al pago de daños, va a acabar con la ya de por sí paupérrima economía de las sociedades. ¡Hasta 150.000 euros pedían por daños en algunas!

El problema real

Como ya adelantábamos con anterioridad, cuando nos hicimos eco del problema –y lo vivimos in situ– la realidad es que en las actuales circunstancias el conejo es imposible de controlar, por parte de los cazadores. Las dichosas medidas de protección que afectan a un 23% del territorio castellanomanchego (zonas LIC y ZEPA, entre otras), sumado a la red viaria y al ferrocarril, en las que está prohibido cazar, salvo con permisos especiales, impiden que se pueda realizar un control eficaz de la especie que se reproduce, en dichas áreas, de forma exponencial, incluso en épocas de sequía. Pero, y ésta es una pregunta clave en el conflicto, ¿por qué tenemos que pagar los cazadores los daños en la agricultura en zonas que no nos dejan controlar? Alguien se lo debería comunicar de una vez a los agricultores…

Aunque no se llegó a declarar como plaga, como querían los agricultores, las densidades de conejo hacen estragos en la agricultura.

Por otro lado, las respuestas desde la Consejería dejaban mucho, o todo, que desear. El consejero de Medio Ambiente, Martínez Arroyo, a instancias de la Federación (y tras la reunión de las sociedades causa principal para que, ahora, todo el mundo se interese por los problemas del conejo), dio una respuesta de cátedra: recordó a los cazadores «que ahora se pueden cazar conejos durante todo el año en Castilla-La Mancha y que eso es algo que no había sucedido nunca en la región». A lo mejor había que enviarle a él a cazarlos todo el año…

Respecto a las ayudas solicitadas, el consejero afirmó que dentro del nuevo Plan de Desarrollo Rural se concederían ayudas para malla conejera. ¡’Excelente solución’ para atajar el problema! Por otra parte, la gestión de los permisos es para llorar. Primero se conceden, tarde, mal y a veces nunca, cuando los daños ya se han producido. Se conceden, en general, para capturar con capillo –cosa que, a estas alturas, y después de todo el año haciéndolo, nadie está dispuesto a realizar–, cuando son con escopeta no se permite cazar con perro y los permisos para hurones especifican un ‘bicho’ por cazador. ¡Qué nos expliquen quien es capaz de sacar a los conejos de las madrigueras con un sólo hurón!, y si lo hacen, sacan uno o dos conejos como máximo, ¡si así pretenden controlar una plaga, van listos…!

Al respecto de las capturas con capillo, el pasado verano se realizaron multitud de ellas; como al final nadie quiere comprar conejo vivo, con sus correspondientes controles sanitarios, claro, unos cuantos miles murieron enjaulados a causa del calor…

Una o… ninguna solución

La Federación de Caza de Castilla-La Mancha, a instancias del revuelo montado por las sociedades, se movilizó convocando distintas reuniones, con el fin de aunar a las sociedades afectadas y colaborar con los representantes de los agricultores. En uno de estos actos, básicamente son representantes federativos y sin representantes de la Administración, las disertaciones que se realizaron a nivel técnico, centradas tanto del problema de la plaga como de la situación legal a la que nos enfrentamos los cazadores, estuvieron acertadas, a nivel informativo –concluyendo que hay que realizar previsiones a largo plazo, porque el problema no es de ahora y será más grave en el futuro–, pero no convencieron tanto a unos como a otros, como se pudo ver posteriormente en el turno de preguntas en la que los agricultores culparon a las sociedades del problema, por no cazar (que ya tiene gracia la cosa), mientras que la respuesta generalizada de los cazadores fue que el problema de la plaga es social y que nosotros somos parte de la solución, pero que no podemos seguir soportando los costos de un problema que es ajeno a la caza y que, además, en la mayoría de los casos no podemos controlar por las razones expuestas anteriormente.

Distintas formas de ‘buscarse la vida’ para proteger los cultivos.

La situación, incluso, se puso tensa en algunos por la acuciante situación que se está viviendo, y se reclamó la presencia de alguien de la Administración, Dirección General o Consejería (que todos pensaban que iba a estar en este debate), exigiendo soluciones inmediatas para el problema, ya que, de no haberlas, se amenazó con la desagregación de los cotos y dejar de cazar los conejos.

Así está el campo

Lo primero fue comprobar la situación de la plaga. Al atardecer nos situamos cerca de una zona protegida, ZEPA, cerca de un río y tomamos algunas de las fotografías de este reportaje. Y, como una imagen vale más que mil palabras, comprobamos que los conejos, por cientos, campan a sus anchas.

También comprobamos los daños, sobre todo en las cepas, en las que han pelado hasta los sarmientos, así como las formas con las que intentan los agricultores proteger sus cultivos, sobre todo viñas y olivos.

Lo cierto es que la situación del campo es (era, cuando hicimos el reportaje) angustiosa, no hay ni una brizna de hierba, por lo que los animales tienen que comer lo que pueden y donde pueden. Como caso insólito decir que se han comido los juncos y cañas del río que, como el propio cauce, están completamente secos.

Lo cierto es que nadie colabora, se aran, lindes, cunetas, ribazos, todo… y los animales tiene buscarse el sustento donde pueden…

Eso sí, no deja de ser cierto, como también comprobamos, que las áreas cultivadas se han ‘comido’, se han arado, absolutamente todas las lindes, entre los distintos cultivos, y no dejan las distancias obligatorias en las lindes y cunetas de los caminos y las veredas, por lo que también es imposible que en ellas crezca cualquier tipo de vegetación que ayude un mínimo a la alimentación y a la protección de los animales, ¡no nos extraña nada que se alimenten con lo único que queda a su alcance! ¡Y luego se quejan!

Ayudando a ‘gestionar’ la plaga

A las siete y media estábamos dándole al café y los churros. A las ocho y media ‘en el corte’, como Dios manda. Con el sol por el levante –pilló el cambio de hora– montamos las escopetas (ver cuadro adjunto) y arrancamos por la Cañada Real Soriana (la oriental) en dirección a Paúles. La intención era dar una vuelta con los perros hasta que los conejos, al primer disparo, se metieran a las bocas y, después, ‘bichear’. ¡Sorpresa! ¡La plaga de conejos, que vimos la tarde antes, había desaparecido! Pateamos espartales, nos metimos en juncos y cañas, atravesamos barbechos y rastrojos, llenos de barrillas y grama seca, y los conejos brillando por su ausencia. Tan sólo un lance que dar cuenta y echarse al morral, y otro, de los que salen ‘a cascaporro’, fallado en buena lid con el conejo por el autor de estas líneas (que se quedó con la boca abierta).

Nos dimos media vuelta, recogimos bártulos y ¡a otra cosa mariposa!

Llegamos a los vivares en el secarral de La Zarza, a la altura Los Jarales. Es curioso ver como las bocas están en un terreno completamente llano, sin cerros ni majanos de piedras, naturales, ni desniveles, ni terraplenes… hasta es difícil verlas en medio de los tomillares o espartales. En el primer juego de huras metimos los ‘bichos’, reglamentarios, por supuesto. Tras hacerse de rogar, saltaron cuatro ‘caramonos’, siempre en dirección al río, su protección natural. Son astutos y, como saben lo que les espera, nos la jugaron y tres de ellos se fueron a criar… Nos dejaron con cara bobos, ¡así no resolvemos la plaga! Al llegar al segundo ya se había disipado la niebla alta mañanera y picaba el sol como en verano, ¡parecía la media veda! ¡Qué calor…!

Tardaron en salir, el vivar era relativamente grande y los hurones escasos…, pero los fueron echando uno a uno hasta un total de 24 conejos! ¡Increíble, los ojos como platos de ver salir tantos! Y fuimos dando cuenta de ellos (las escopetas perfectas y los ‘indios’ esta vez no fallamos) hasta que salieron ‘los bichos con cara de haber hecho un buen trabajo’. Y lo hicieron. Vean la prueba más abajo.

En plena faena de control…

Como nuestra contribución a mitigar la plaga estaba hecha y teníamos las imágenes que queríamos para mostrárselas –y por el maldito calor que hacía–, recogimos velas y nos fuimos al ‘lugar’ (al pueblo, que ‘lugar’ le llamaban nuestros ancestros), ¡a tomar una cerveza…!

Si se mantuvo la media, que se mantiene, el tercer domingo de temporada, en la sociedad que cazamos, se abatieron unos ¡mil conejos! Y la plaga sigue…

El resultado… en un rato.

Eso sí, fue llegar al bar y pedirnos las cervezas, y ya estaba el primero de los agricultores asaltando al presidente de la sociedad, que fue con quien cazamos, exigiendo que volviéramos a sus olivas a quitar más conejos, que se las están comiendo… ¡Anda ya! CyS

B725 Hunter Uk Premium II, del 20 y A5 One del 12

Nuestros amigos de Aguirre y Cía. nos cedieron dos escopetas para realizar este reportaje y probarlas frente a la plaga de conejos, vean los detalles:

La B725 Hunter UK Premium II calibre 20 está basada, como toda la gama de superpuestas B725, en la legendaria B25, pero con tantas innovaciones que la convierten en una de las mejores superpuestas del mercado.

Hay que destacar muchas de estas innovaciones en ella –además de sus cañones Back Bored Vector Pro pavonados–, su nueva culata decorada con una empuñadura de pistolet redondeada y acabada el aceite, sus preciosos grabados de perdices, y sus chokes Invector DS.

Su comportamiento cazando es excepcional. Destaca su ligereza y manejo, su facilidad de encare y su escaso, casi nulo retroceso, que evita el desencare y permite realizar el segundo disparo en perfectas condiciones. ¡Y, además, en calibre 20!

La semiautomática A5 One es otra de las delicias de Browning. Su línea nos recuerda que es la heredera de la mítica Humpback, que tan buenos lances proporcionó a nuestros abuelos.

Eso sí, son tantas sus innovaciones que la convierten en la semiautomática perfecta, con el nuevo mecanismo de inercia Kinematic Drive System, el motor de la escopeta, los nuevos chokes Invector DS montados en los nuevos cañones cromados con sistema Back Bored Vector Pro, la cantonera Inflex II, y el sistema de carga y descarga Express Speed Load Plus System.

Sus maderas son del grado 1 acabadas al aceite.

Al igual que con ‘su rival’ superpuesta, es una delicia cazar con ella. Su poco peso, para el descanso de los brazos, su encare, gracias a la báscula más baja, y su casi nulo retroceso, la convierten en la compañera ideal para dar buena cuenta de una plaga…

Texto y fotos: Redacción

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