Guillermo Arriaga, el cazador que escribe

Guillermo Arriaga Jordán (México, 1958) el aplaudido guionista de Amores Perros, Babel y 21 gramos (el número exacto de gramos que perdemos al morir) se reconoce como “un cazador que escribe”.

Arriaga transpasa a sus textos “ese acecho que es fundamental” para asaetear a la presa en el instante perfecto y transmite la pasión visceral con la que persigue lo que ama u odia hasta poseerlo o aniquilarlo, con el lenguaje. Rinde homenaje a Faulkner, a Martín Luis Guzmán o a Hernando Téllez, pero sabe que sus historias no provienen de una tradición literaria, sino de la pulsión de quien “tiene calle y tiene monte”.

La literatura le desvela más que la fama: se ocupa de que los editores de su reciente novela El salvaje no alteren los espaciados que ha puesto para incorporar caligramas. Dedicó largas horas a textos que se acercan a la poesía concreta por su manejo del lenguaje y el espacio en la hoja. Hay páginas de pocas líneas aparentemente dispersas atadas por un solo grito de rebelión ante la muerte: “la vida es esa línea de luz suspendida entre la nada y la nada”.

Sobre la caza, Arriaga afirmó en una entrevista en El País: “Me gusta cazar porque es un rito muy profundo que enfrenta la vida con la muerte, la belleza con el horror. La caza acerca a la verdad de las cosas. Todo mi trabajo es sobre la caza y todos mis personajes se comportan como cazadores. Me gustan los animales y los que más respeto son los que cazo. Ah, y sólo cazo animales que me como”.

Más en: elnuevoherald.com

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