Batiendo monte Batiendo monte Montería

En código muy personal. La temporada 53.ª; por Perico Castejón

Perico rehala
Al inicio de su 53.ª temporada como rehalero, Perico Castejón echa la vista atrás: historia de nuestra montería.
 «Periquillo Valdueza, Pedro Antonio ‘Castrortega’, su hijo, y yo. Pedro Antonio entraba a batir muchas veces. Luego se centró en los estudios, y fue premio extraordinario fin de carrera en Bellas Artes. Gran pintor, expone en todo el mundo».

BATIENDO MONTE

En código muy personal. La temporada 53.ª

Texto y fotografías: Perico Castejón / @pericocastejon

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Empiezo mi 53.ª temporada de rehalero. Siempre entrando a batir.

Y quiero comenzarla recordando a quienes me acompañaron en este largo camino. A los que quise y sigo queriendo, y a quienes tanto cariño, amistad y sabiduría me dieron.

Tenía 18 años cuando empecé. Cinco perros para controlar el vacuno en una explotación en extensivo, pero muy picados en los cochinos, fueron la base. Después fui metiendo perros de todas las clases. Así fueron los comienzos.

Con el tiempo, uno va buscando la eficacia: encontrar la caza y empujarla hacia los pasos. Pero también una línea propia. En mi caso, cruzados de mastín y podenco, de capa blanca y negra. Esa acabó siendo mi rehala.

Después de tantos años, cuando miro hacia atrás, veo sobre todo personas. Personas que, con su ejemplo, su amistad y sus conocimientos, dejaron huella en mí y contribuyeron a trazar mi camino.

«Dogos alemanes. Airedales. Cruzados de chato. Cruzados de pastor alemán. Fueron mis inicios».

Mi familia

Los primeros, mis padres. Militar y ama de casa. Ambos de sólidos principios, tuve todo su apoyo en la creación de la rehala y de ellos aprendí la importancia del esfuerzo, las lealtades y la rectitud.

Verónica, mi mujer, y mis hijos, Conchita, Paloma y Perico, me apoyaron sin fisuras, y muchos días de montería los compartimos juntos. Cote, como llamamos a mi hijo, se inició primero con el cuchillo. Iba él a los agarres. Ahora compagina entrar a batir con ir al puesto. A mis nietos ya los estamos iniciando.

«Verónica, mi mujer, es una de las mejores monteras que conozco. También con el acierto en el lance. Siempre he tenido su incondicional apoyo para mi actividad rehalera».

La familia Valdueza

Muy al principio apareció la familia Valdueza determinante en mi formación como rehalero. Alonso valoró a aquel muchacho que tanta ilusión y coraje ponía en la sierra y lo apadrinó dándole perros y abriéndole camino en el mundo de la montería. Desde entonces se mantiene una firme amistad y, por mi parte, un profundo agradecimiento.

Siempre lo explico con un ejemplo: si el Real Madrid le regala la mitad de su cantera a un equipo de Tercera División, de inmediato lo pone en Primera. Algo parecido hicieron conmigo.

Y Periquillo, su perrero, a quien recuerdo cada día, me entregó generosamente algo de infinito valor: toda su sabiduría. Como su hijo el excelente pintor «Castrortega» ganador de innumerables premios y la misma humanidad que su padre.

Perico rehala
Rehala del Marqués de Valdueza. Periquillo al frente. Década de los 50.

Se fueron demasiado pronto

Después llegaron muchos otros amigos que me regalaron su amistad en vida y de los que siento que siguen cuidándome desde arriba. Todos se fueron demasiado pronto.

Ignacio Basa vivió conmigo la rehala. Amigo fiel y comprometido, siempre lo encontré cuando lo necesité. Ha sido una de las personas que más sabía de caza, mayor y menor, y en cualquier continente. Esos conocimientos los ha heredado su hijo, Ignacito.

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«Ignacio Basa y Juancho Narváez. Organizadores y monteros. Han hecho historia».

Fernando León, con su encanto personal, lo llenaba todo de alegría. De los mejores anfitriones que he conocido. Trabajador infatigable, preparaba a conciencia cualquier reunión o proyecto que le incumbiera. Así es muy difícil errar en la acción. El mejor cochino que he cazado fue en su finca. No quería dejar su plaza; al revés, quería perros. Y los encontró.

Igna y Fer han heredado su encanto. Sobresalientes para la caza y el disparo, también llevan la alegría allí donde van.

Los León, Fernando padre, Fer hijo e Igna. Saben mucho de campo y caza y también de puntería.

La época de oro de la montería

Juancho Narváez creó a su alrededor una auténtica familia de monteros. Para mí, aquella fue la época de oro de la montería. Conseguía que sus clientes tuvieran el máximo respeto entre ellos y también hacia nosotros y nuestros perros. Su hijo Álvaro continúa hoy la labor de su padre.

Javier López de Ceballos fue pionero en la organización y comercialización de cacerías. Su seriedad y forma de afrontar la vida  le llevaron a triunfar de inmediato.

Juanjo Guerra reflejaba la bondad de su ADN solo con la mirada. Rehalero de categoría, compartíamos vocación y una sólida amistad.

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Javier López de Ceballos y Alonso Valdueza (arriba).
«Juanjo Guerra. Gran rehalero y persona. Todos lo sentimos aquí» (abajo).

Fernando Cabello de los Cobos fue un cazador generoso con la vida y con los demás. Sus hijos pasean hoy su caballerosidad y su virtuosismo en la acción cinegética.

A Mariano Morales lo querían hasta las piedras. Su presencia y su compañía transmitían calma y alegría. Estar a su lado hacía bien. Alfredo y José han heredado sus virtudes.

Alfonso Ussía ha dejado un gran vacío en mí y en muchos otros. Le gustaban los aguardos y las monterías muy buenas. Presentó dos de mis libros y puso en aquellos actos su gracia, su ironía y su categoría.

Pepe Hornedo, querido y apasionado cazador, revolucionaba con su gracia cualquier lugar al que llegaba.

Paco Tur –Yebes–, un icono de la caza, al que quise y sigo queriendo. Siempre suponía una gran ilusión ir a montear a su mítica finca El Robledo.

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«¡Alfonso Ussía nos ha dejado un gran vacío» (arriba).
«Paco Tur de Montis. Conde de Yebes. Una institución» (abajo).

El abuelo de Verónica, que perdió la vista, disparaba sobre las sombras que el secretario le indicaba de forma segura

Y el abuelo de Verónica, que perdió la vista pero mantuvo una afición inigualable. Siguió monteando acompañado de un secretario y disparaba sobre las sombras que este le indicaba de forma segura. Con ese talento innato mantenía un alto porcentaje de acierto.

En los ganchos de Ventosilla íbamos juntos a registrar la mancha y preguntaba qué huellas se veían. Una de las veces se percibía claramente la presencia de una cochina coja: marcaba en el suelo solo con una mano. Al final del gancho estaba en la junta.

También, a través de la emisora, le gustaba que le radiase la montería según iba pasando por los puestos. Caballero, conocedor del campo y de la caza como nadie y el mejor tirador de su época, era un ejemplo a seguir.

En Ventosilla se juntan todos los descendientes directos de Teba: Patiños, Algeciras y Caveros. Todos grandes cazadores con mucha sabiduría de campo y virtuosos en el disparo. Juan, el guarda mayor, es de los mejores profesionales que he conocido. Su hijo Rafael ha heredado su talento y su talante.

Y mi suegro, Borja Patiño. Éramos collera de correrías cinegéticas. Nos entendíamos muy bien. Compartimos campo, caza y muchos momentos de vida. Lo quería mucho.

German López al que tanto echamos de menos y María José que guarda con amor su memoria.

Otros que, afortunadamente, siguen entre nosotros

Y otros que, afortunadamente, siguen entre nosotros.

Fernando Villagonzalo, que es como mi hermano, con el tengo gran complicidad y le consulto cosas importantes. Aldealgordo y Gredos producen mucha felicidad a quien allí pisa. Quiero mencionar a su excelente guarda Carlos.

Barca, repartiendo alegría a través de sus caricaturas. Es que las clava y consigue captar ese momento que tanto define al dibujado.

Abelló, tan cariñoso siempre y con una gran cualidad entre tantas: se sabe el nombre de todos los monteros, rehaleros, postores, arrieros y a ellos se dirige nominándoles.

La familia Vicuña, que desde que era chico me acogió con mucho cariño en Ciguiñuelas, sierra brava donde se tienen que emplear a fondo rehaleros y perros. Y los Cañedo, con El Cerezo.

El detalle de un SEÑOR: José María Finat

Y los Finat: Pastrana, Almenas (q.e.p.d.) y Mayalde. Sabios monteros toda la familia. Abuelos, padres y nietos. El Castañar es un paraíso en la tierra.

Recuerdo, monteando con ellos, que José María –el gran fotógrafo– disparó a un buen marrano que agarraron los perros en un zarzal. Llegó al agarre, lo revisó y me dijo:

–Perico, no tiene disparo. Enhorabuena.

Él era el propietario del cochino. Estábamos en su casa y, en las monterías de invitación, todas las reses cobradas, bien por monteros o por dueños de rehala, pertenecen al propietario de la finca. Es costumbre obligada y de educación pedir el trofeo, que en general se concede. Salvo excepciones, todos los cochinos que han agarrado mis perros me los han otorgado. Se trata del recuerdo de ese día, del lugar, del lance y de los amigos. Ahora con las copias es un tema resuelto.

Parte del cielo debe de ser como Cabañeros, Ciguiñuelas, El Castañar y El Robledo

Igual que los Aznar con Cabañeros, grandes amigos. Parte del cielo debe de ser como Cabañeros, Ciguiñuelas, El Castañar y El Robledo.

Argüelles y El Moracho, donde fui acogido desde el principio. Siempre hubo cariño mutuo.

Laserna, sabio y majestuoso cazador, que todavía, habiendo alcanzado los 92, se marcha a los rebecos con un poderío envidiable.

Luis López Herrera tan querido por su afecto sin límites. Me gusta mucho batir por su finca La Dehesa del Hoyo.

Germán Gamazo con Valdecasillas finca que era cerradísima y llena de cochinos. Luego las reses hicieron el monte más asequible para el perrero. Sigue teniendo muchos marranos.

Claudio Aguirre y Marta tan generosos con sus amigos.

Jaime Castellanos, permanentemente cercano. Y Emilio Saracho que siempre es un gusto encontrárselo.

Juan Rodríguez Inciarte y Bea con la majestuosa Nueveveces, agasajando al máximo a sus invitados.

Juan Hoyos y Macu, dando felicidad en Picaza con Borja Cabeza su collera. Borja es uno de las personas más simpáticos que conozco.

Laurentino Carrascosa con su Valle de San Juan. Caballero, educado en extremo y gran conversador. ¡Cómo no le vas a querer!

Los Gor, ejemplo de monteros genuinos

Y los Gor, ejemplo de monteros genuinos. Mauri nieto aprendió de muy niño a usar el cuchillo y también su hermana Carmen. Alpotreque sigue tan mágica como la describe Covarsí.

Perico rehala
«Grandísimos amigos que solo quedamos dos, Mauri Gor y yo. Pero los demás siguen estando presentes. De izda. a dcha.: Gustavo Gallardo, el doctor Baltes que tantos perros me cosió, Mauri Gor, compañero de muchos magníficos días, Ignacio Basa , mi hermano, Periquillo Valdueza, mi maestro, Juancho Narváez, de los mejores organizadores de monterías, mi persona y Santi Gil de Biedma, al que tanto echamos de menos».

Alfredo Fernández Durán y Alicia, disfrutones y generosos con todos, derrochan alegría.

Giuseppe y familia, grandes cazadores que saben preparar y echar una mancha.

Con Enrique Criado llevo cazando 50 felices años.

Los Lladó, con los que he pasado grandes días de montería es sus fincas.

Eduardo Gil de Santibáñez, con Valdecañas y Rafael su excelente guarda mayor. Edi es de los dueños de coto que mejor trata a las rehalas. Como los Escobedo, con los que he compartido historia y lo sigo haciendo.

Bornos con Sobrinos, donde acudí a montear ya en mi primer año. Ahora también con Perinat. Cada año se cazaban grandes jabalíes.

Nacho Colmenares –Polentinos– siempre con la gentileza de preguntarme que fechas me venían mejor para su montería.

Eternamente agradecido a Santi Gil de Biedma

Santi Gil de Biedma, me ayudó mucho durante mi actividad laboral. Eternamente agradecido. En el Ardido, monteando los maíces y luego comiendo un asado argentino éramos todos felices.

Muchos otros me ayudaron cuando estaba en activo. A todos se lo agradezco. En esa época me di cuenta de la gran cantidad de amigos que tengo.

Fernando Bustamente y Almudena, son muy queridos amigos. Alrededor de las Golondrinas dan algunos ganchos de marranos muy divertidos. Por trabajo, uno de los días no puede acudir pero le mande los perros. Me llamó el perrero a mitad de batida y me dijo: «Perico, este hombre tiene aquí los guarros en literas, no caben más».

A Enrique Pérez Castro, doctor y gran montero, le debo su amistad y la curación de familia y amigos. Cuando hay un problema sanitario acudimos a él y tarda en responder y solucionarlo «na y menos» como dicen en mi pueblo.

A los Tassara los quiero mucho. Grandes lances he tenido en Dehesa Vieja.

Almudena Sainz de la Cuesta es una de las mejores organizadoras que he conocido. Cuando montea Los Pradillos tiene todo milimétricamente organizado. Reúne en una mancha preciosa gran número de cervuno y marranos. Junto con la calidad de los monteros que asisten convierte el día en imbatible.

Una escuela óptima para futuros monteros: Sierra Sur

Los López Quesada viven prácticamente en el paraíso: Navasach y El Campillo.

Juan Treviño e Íñigo Morenés, además de gran dueño de rehala el primero y gran montero y tirador el segundo, tuvieron la genial idea de crear un grupo de montería en el que los monteros llevaran a sus hijos y fuera una óptima escuela para ellos: Sierra Sur. Un MBA de la montería.

En Valbermejo, con José María Torrego y Margari, todo el mundo es feliz. Monte muy cerrado ideal para albergar cochinos.

Montero al que quiero y con quien me gusta coincidir es Carlos Loring. Carlos es fino con la escopeta y el rifle. Su compañía es siempre interesante y entretenida.

Paco Amézaga y sus hijos, con los que mantengo una profunda amistad. A Paco lo conocí de niño. Era muy amigo de mi padre. Además de otros muchos méritos, Paco es virtuoso haciendo vino –Marqués de Riscal– y cazando. Fanegas, Plantaviñas, Gary y Jaime han cogido lo mejor de ese ADN.

Monteros con gran corazón

Montero con gran corazón es Alvarito Rodríguez Cano. Junto con Álvaro Vicuña tenían el mejor restaurante de Madrid según el premio del año 2025 y mi propio criterio. Su hija Laurita cazó varios marranos a cuchillo acompañándome en el monte.

Y Antonio Morales con sus tres magníficos hijos. Para no quererlos.

Javier Martínez de Irujo, gran montero que apoya a las rehalas. Hace dos años su hijo me ayudó a salvarle la vida a uno de mis perros muy herido por los marranos.

Alfonso Castelar, con su finca familiar La Dehesilla, que tan bien acoge a todos.

Mi buen amigo Jorge Angulo, gran cazador y compañero de viaje.

Perico rehala
«Marichu Cabanyes. Una de las mejores cazadoras a nivel el mundial. Campeona del mundo, de Europa y de España de tiro varias veces. En la foto con uno de los buenos marranos cazados hace dos años».

Monteras de renombrada fama

Marichu Cabanyes, pasados los 90, sigue siendo insuperable en el disparo. Es una de las mejores cazadoras del mundo. La quiero mucho.

Y otras excelentes monteras de renombrada fama, que lamentablemente algunas de ellas nos han dejado: Verónica, mi mujer; las tres hermanas Teba: Macarena, Sonia y Reyes, Paloma Domecq, Carmen Muguiro, Ana Vicuña, Sol y Miriam López de Carrizosa, Rocío Aznar, María José Gómez Rodulfo, Wanda Ligne, María José Mora Figueroa, Pili Benítez, Carmen Basarán y la mencionada Marichu Cabanyes entre otras. Hace dos años tuve la fortuna de ser la única rehala convocada para una montería de mujeres. Ellas solas con su destreza hicieron mejores a mis perros acertando a la caza que les arrimaban.

Anna y Bati siempre destacan, entre otras cosas, liderando sus perros por duro que sea el monte. Son muy queridas y respetadas por todos los perreros.

«Grupo de grandes monteras y monteros».

Recuerdo a Hilda Montellano. Con 19 años llegué a su puesto, en la cuerda de las umbrías de Valero, y me dijo:

–Perico, qué tranquilidad me da ver gente joven en la sierra.

Tenía gran visión de futuro. Ya en esa época le preocupaba el renuevo de generaciones en la caza.

Dueños de rehala

De dueños de rehala tengo que remarcar, además del mencionado Valdueza, a Gonzalo Morenés, querido amigo y collera perruna desde hace más de 50 años. Compartí con él muchas ilusiones, emociones y vivencias. Es el rehalero más sabio que he conocido. Hablando de perros y de montería, no es fácil encontrar un interlocutor como él. ¡Su rehala era excepcional!

«Gonzalo Morenés. El rehalero que más sabe de perros».

También Manrique, Treviño, Ordás, Aguirre, Satrústegui, Carrasco, Pliego, Parladé, Juan Antonio Cáceres. Las rehalas de Sebas y sus hijas, Tiburcio, Miguel Ángel de Villacastín, Pumuky, Cascabel, Horcajuelo, Nardi, Monteyerga, Andrea, Pedro el de Chillón, Kiko el de la Julia, Manuel Blanco, Luciano, Kunfu, y otras muchas, con las que he tenido el privilegio de compartir la sierra. La mayoría muy buenas.

Manolo Carrasquilla, el de Lladó, con buenos perros y buen compañero. Como Paco, el de Juárez. Familia a la que todos quieren. Miguel Calero estuvo de podenquero conmigo diez años. Fue una gran época.

Perico rehala
«De izda. a dcha.: Miguel Calero, gran podenquero y persona que estuvo conmigo diez años, y el maestro Sebastian Pérez Arjona que junto con Juan de Dios Olías –que fue una institución en el mundo de la montería– crearon una línea de podencos imbatible».

Luis Higuero sigue entre nosotros. Marcó una época con su Sierra de San Pedro y su rehala. Sus hijos, sabios de campo y caza, mantienen el legado y la casta.

Y Santi Satrústegui, su yerno, y Santi padre, su consuegro, con esa grandiosa rehala de mastines «medievales», de un poderío inigualable.

Organizadores de cacerías, más cazadores, gestores, propietarios, podenqueros, guardas, representantes institucionales… Amigos todos

Diego Satrústegui, junto con Mino y Josechu, lideran una de las mejores organizaciones de caza.

Los Garnica, con los que monteé prácticamente desde mis comienzos. Y lo sigo haciendo con algunos de ellos. Las Aguillas, Villalba. Grandes días.

Y los Sainz, amigos profundos a los que quiero. Caballeros todos. El noviazgo más brillante que he vivido fue con ellos en Valbellido, donde la intervención de Fernando, Iván y Nuño fue sublime por su ingenio y mesura.

La familia Machron, con Troyano. Otro paraíso.

Javier Basagoiti y familia, siempre cuidando a los rehaleros e invitados. Javier imprimió las normas de la montería que escribí en uno de mis libros y fielmente las lee cada año. Es de agradecer.

Rafa Sánchez, padre e hijo; Álvaro García Mateu y Pablo del Guayo. A todos los quiero y con ellos comparto grandes días de caza.

Borghetto, que escribió el magnífico prólogo de mi tercer libro. Excelso documento, muy superior al contenido. María su hija, brillante fotógrafa que gusta de entrar a batir. Sus fotos muestran el arte que lleva dentro.

Los Gamboa, caballeros, cazadores, amigos.

Pinilla, que organiza monterías con el máximo rigor y por eso salen todas bien.

Pepo López Schummer, que preside Fundación Artemisan, institución seria y comprometida con la defensa del campo y la caza.

Javier Dorado, amigo y gran montero.

Paco Basarán, referente montero y auténtica enciclopedia cinegética. Y Carmen, su hija, presidenta del Real Club de Monteros, que generosamente dedica gran parte de su tiempo a apoyar a los monteros.

La saga del Titi

Y el Titi, rehalero con perros sobresalientes. Una persona respetada y admirada que ha dejado escuela con sus hijos Sebas y Ángel y las nietas gemelas veterinarias Leticia y Blanca, ambas rehaleras de verdad. Y las jóvenes hijas de Angelito, Alicia y Ana, aprendices que ya manejan bien el cuchillo. La saga continúa. Angelito capitanea mis perros desde hace 18 años y a crítica de los monteros con mucho éxito.

«La saga del ‘Titi’: tres generaciones amantes de los perros y el mundo de la rehala. Me decía un maestro rehalero: «Estos Titis no saben tener malos perros».
Así es».

Alfredo, padre de Albertillo, nos dejó demasiado pronto, siendo podenquero de Vicuña. Con perros poderosos, siempre traía también su alegría.

El ilustre Paco León, mi querido compañero de homologación en la JNHTC. Alma del Manifiesto de la Montería, al que dio forma con su escritura, y donde también colaboré –y posteriormente en su actualización– con mi humilde aportación.

El querido Patxi Andión

Patxi, el querido Patxi Andión. Rehalero, actor y cantante de éxito. Me decía:

–Perico, lo peor de hacer Jesucristo Superstar es que casi no puedo montear.

Así sentía Patxi la rehala y la montería.

Perico rehala
«De izda. a dcha.: el Dr. Baltes, Fernando Villagonzalo, Juan Carlos Martínez, sabio haciendo fincas de caza, Periquillo el maestro, Ignacio Basa, Patxi Andión que era en extremo aficionado a la montería y a la rehala y Tito Fábregas».

Pele, al que quise mucho. La noche en que iban a ponerle los paliativos nos llamó para que fuéramos a verle y despedirnos. A las pocas horas se fue. Nunca olvidaré aquella despedida.

Y nombraré también a algunas otras personas a las que quiero y con las que compartí y aprendí.

Sebastián Pérez Arjona, maestro podenquero, que junto con el gran dueño de rehala Juan de Dios Olías crearon una línea de podencos inigualable. Y también Pancho e Hilario, que en paz descansen y a quienes quise y admiré.

Manolo el de Montellano, siempre a caballo liderando una rehala puntera.

Ladislao, que afortunadamente sigue con nosotros y al que tengo un enorme cariño. Cuando pasaba monteando varios días seguidos cerca de Retuerta del Bullaque me daba su casa y sustento como si fuera un familiar más. Eso no se olvida. Igual pasaba con Periquillo Valdueza si monteaba por Piedrabuena. Cama y sustento para mí y los perros. Con Feliciana su mujer que tanto protagonismo tuvo en la grandeza que alcanzó su marido.

Manolo Casarejo, siempre con perros sobresalientes.

Miguel y Nacho, podenqueros de Vicuña llevan la profesionalidad y la Alegría allí donde acuden.

Antonio el podenquero de Abelló, hombre honesto de gran bondad.

La raza Valdueza

Mención especial para Santiago el de Valdueza, que tanto ha ayudado a Alonso en la consecución de la «raza Valdueza».

«Rehala de Valdueza en la actualidad. Considerada raza oficial por la Real Sociedad Canina de España. En la exposición canina, a la izquierda Santiago Cano, su podenquero, a la derecha el marqués de Valdueza».

Y Eusebio (q.e.p.d.) guarda mayor de Basa, hombre de campo excepcional, capaz de juntar decenas de cochinos en una pequeña mariposa de monte.

Y Miguel de Ciguiñuelas, con su equipo.

También para José Luis, Paco y Luis con todos los demás en Charco.

Y los Tanos, padre e hijos, con los que tengo una enorme amistad.

Son innumerables los nombres. Imposible nombrarlos a todos, y lo lamento. Me dejo muchos. Pido perdón por ello.

Perico rehala
«Grupo de perreros, de izda. a dcha.: Paco el de Morenés, Evaristo yerno de Periquillo Valdueza que gustaba ir a acompañando, Ángel cuñado de Periquillo, Carlos (Tano), Manolo el de Montellano, yo y Periquillo. En cuclillas, Jorge, guarda mayor de Santa Amalia».

Un rehalero se hace, principalmente, con las personas que encuentra en el camino

Grandes recuerdos de grandes personas y más de medio siglo de monte. Algunos siguen aquí; otros se fueron. Pero todos, de una manera u otra, continúan entrando a batir conmigo.

Porque una rehala se hace con perros, campo y años. Pero un rehalero se hace, principalmente, con las personas que encuentra en el camino.

Y yo he tenido la inmensa fortuna de encontrarme con todos.

No he pretendido hacer una simple enumeración de nombres y seguramente, de forma involuntaria, como he dicho, me habré dejado muchos. He querido contar cómo cada una de estas personas, con su amistad, su ejemplo y sus enseñanzas, ha contribuido a forjar al rehalero que soy después de 53 temporadas.

Perico rehala
Esta temporada que ya ha comenzado, será la 53 que suelten los perros de don Pedro González de Castejón y Silva, Perico Castejón, historia de nuestra montería.

«Porque una rehala se hace con perros, campo y años. Pero un rehalero se hace, principalmente, con las personas que encuentra en el camino»

Perico Castejón ha publicado los títulos (todos agotados): La rehala. Una vocación, una vida (2002); Batiendo monte (memorias del Tamarales) (2009); La montería tradicional española y sus rehalas: costumbres y normas (2014)

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Otros artículos de Perico Castejón

⇒ Amor a los perros

→ El coste de las rehalas

⇒ Reflexión y mejora de la rehala tras el fin de la temporada

→ Cómo actuar en un agarre

⇒ El agarre: causas por las que se produce

→ Lluvia: El dilema de suspender o mantener una montería

⇒ Normas básicas que ha de cumplir el rehalero

→ Normas que deberían cumplir los monteros

⇒ El organizador

→ Las preocupaciones del / la rehaler@ el día de la montería

⇒ Las primeras monterías

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