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Truco y ‘el amo de los osos’; por Tomás Cortés

Truco Nanook
El autor con Nanook, «el amo de los osos», y con Truco.

Tengo la fortuna de tener tres teckel, pero en este artículo me voy a centrar en uno de ellos, de nombre Truco. Este es un macho de pelo duro, tamaño estándar, de muy buena morfología, pues es ancho de huesos, con grandes patas, de buenos aplomos y con una capa de pelo uniforme, fuerte y dura. Si bien, a mí lo que me encanta de Truco es su funcionalidad.

La rama genética de donde viene está muy probada en madriguera. No debemos olvidarnos de que el nombre dachshund significa tejón; en definitiva, es un perro seleccionado genéticamente para enfrentarse al tejón.

Como sabemos, el tejón tiene unas potentes garras, con lo que es un especialista en excavar madrigueras, a la par que se defiende extraordinariamente con ellas, poniendo a sus depredadores fuera de combate de una forma muy eficiente. No vale cualquier perro para la caza en madriguera; esta es muy difícil, desgasta y maltrata mucho a los perros.

Bajo mi punto de vista, el perro de madriguera debe tener carácter, ser valiente, tener tesón, tener cabeza (el tesón sin cabeza no surte efecto), ser estable y noble, como características principales.

Truco.

El teckel es una raza polivalente y polifacética

El teckel es una raza polivalente y polifacética, denostada por algunos (sobre todo con eso de ser “perro salchicha”) y valorada por muchos.

De la madriguera saltó al rastro, pues parte de su genética proviene del sabueso, destacando de forma sobresaliente en esta disciplina.

Su tamaño, carácter, temperamento y armonía para adaptarse a cualquier entorno provocan que sea un perro codiciado. Ahora bien, nos equivocamos enormemente (por regla general) en lo relativo al trato que debemos o tenemos que darle al perro, pues humanizamos al perro sin darnos cuenta de que es una raza creada para una función específica. Tiene, por tanto, su comportamiento y sus necesidades básicas y, al humanizarlo, se las quitamos, cayendo los perros en una espiral en la que al final dejan de ser perros para convertirse en peluches de las casas.

Perros con abrigo (pues pasan frío); recordemos que es una raza que proviene de Alemania. Perros alimentados con latas probióticas porque tienen mala digestión (claro que los gusanitos que se les dan no les afectan). También son perros limpios (pues no se pueden meter en un charco y deben oler a colonia). El perro de madriguera huele a zorro y llega cubierto de barro. Perros que no pueden subir escaleras porque son tendentes a tener hernias discales (sin duda, pues el perro tiene sobrepeso y el único ejercicio que hace es subirse al sofá de la casa). Perros con mal carácter, pues gruñen a los demás perros (nada tendrá que ver que no se sociabilizan con los demás perros, no vaya a ser que muerdan a nuestro “cuquito”).

Aplicando esta lógica tenemos perros que no huelen, que no ladran, que no se ensucian, que pasan hambre y frío, que se quedan paralíticos, ofreciéndonos a cambio el sentarse en nuestro regazo, arropados por una manta, comiendo palomitas cuando vamos a ver una película en casa.

Es una fortuna tener un perro como Truco

Tengo la fortuna de tener a Truco y disfrutar con él en el campo: embarrándose cada vez que puede, corriendo ciervas en cuanto me descuido, metiéndose en los troncos huecos de las encinas en cuanto huele una gineta o un zorro, entrando en una madriguera a tumba abierta, sacando tejones o zorros, haciendo rastros, con arañazos y mordiscos de meloncillos y hasta con algún golpe de una cochina defendiendo a su prole.

Tanto lo disfruto que decidí dar un paso más allá y ponerme con el rastro. El caso es que, torpemente, me inicié en el rastreo. Sucedía que, según avanzaba practicando más rastros, me daba cuenta de que me iba quedando corto en mis conocimientos, mientras que Truco pedía más cada vez, con lo que yo no llegaba a sacarle todo el potencial.

Abdón Cabeza de Vaca y AEPES

Resulta que tengo amistad con Abdón Cabeza de Vaca, el cual tenía a su perro Nanook (que se “extremeñizó” el nombre y le pusieron Nanuk), quien muy amablemente y de forma desinteresada, durante algunas charlas, empezó a guiarme, a la vez que me indicaba formas de corregir errores y potenciar aciertos.

Abdón (ingeniero agrícola de profesión, con un conocimiento del campo extensísimo) forma parte de AEPES, que es la Asociación Española del Perro de Sangre. Sobre esta asociación indicaré que suele formar a rastreadores y, posteriormente, estos realizan rastros de forma altruista con el objetivo de evitar que se queden piezas de caza en el monte. Esto tras enviar un WhatsApp al número de teléfono de AEPES (698 99 00 99).

El maravilloso caso de Abdón es que, contra viento y marea, demostró que su perro de raza alano podía rastrear de forma tan buena como cualquier sabueso, y a fe que lo demostró.

Abdón tiene un vínculo muy especial con los perros. No en vano ha enseñado y adiestrado a muchos perros en la sangre. Lleva, por otro lado, una experiencia total, pues desde pequeño tenía perros, pero los alanos son su perdición.

Nanook.

El alano es muy noble, cariñoso, protector, tranquilo, fiel y valiente

El alano es una raza que se utilizaba como perro de trabajo para el campo, de tipo moloso, con grandes pechos, cabeza ancha, ligero de remos y fuerte mordida. Es muy noble, cariñoso, protector, tranquilo, fiel y valiente. Estuvo a punto de desaparecer cuando, gracias a algunos locos por la raza y a la unión de criadores de toros de lidia, se inició un programa de cría para evitar su desaparición.

Según me contó Abdón, la primera perra alana en acreditarse en AEPES fue Troncha, que era una maravilla: pies ligeros, potente nariz y fuerte boca para sujetar lo que fuera preciso.

Abdón tenía un perro sobresaliente que se llamaba Brujo, con unas aptitudes excepcionales. Servía para el ganado, tumbando lo mismo un cochino de montanera de casi doscientos kilos de peso (dieciséis arrobas) que careando (llevando él solo) las ovejas hasta el redil. Monteaba, se metía con los perros en la rehala de forma tan buena que era uno de los asiduos en la mayoría de los agarres, reconocido por casi todos los perreros. Rastreaba de manera maravillosa, siendo único en su raza. Guardaba el campo y cualquier cosa que le indicara su dueño; conocido era por dejarle custodiando el coche o las pertenencias de Abdón, a las cuales nadie se podía acercar hasta que se le daba la orden, para entonces transformarse en un cordero.

Nanook, «el amo de los osos».

Nanook, «el amo de los osos»

Sucede que Nanook, que en lengua inuit (indígenas que habitan en las regiones árticas de América) significa «el amo de los osos», bebió en las fuentes de conocimiento de Brujo (no en vano era biznieto suyo), siendo un perro con múltiples éxitos, como un alto índice de rastreos conseguidos, y con un comportamiento excelente tanto en el campo como en la ciudad. Sin duda, era el perro que todo montero quisiera tener. Para llegar a tenerlo tan adiestrado, Abdón tuvo que renunciar a salir muchas tardes, pues debía trabajar con Nanook, ya que el adiestramiento no es sencillo.

Personalmente, me causa admiración la forma de rastrear de Nanook, pues a mí, con mi teckel, me cuesta un montón vincularme al perro de esa forma.

Nanook tenía un grandísimo historial, siendo recordado y admirado en AEPES y allá donde pisaba. Era común la sorpresa cuando solicitaban a AEPES para un rastreo y se presentaba Abdón con el alano. La mayoría de la gente no se lo creía. Además, hubo varias veces en las que Nanook consiguió parar a un cochino que se venía con malas intenciones hacia el montero antes de finalizar el rastreo.

Lección de vida, de caza, de rastreo, de pundonor y de verdadera afición

Tuvo una compresión medular que le dejó paralítico de las patas traseras. Abdón le compró una silla, de forma que Nanook tuviese una vida digna. Lo más sorprendente es que seguía haciendo demostraciones de rastreo y algún que otro rastreo en el campo.

Después de ver las limitaciones que tenía y cómo se comportaba, solo puedo decir que me dio una lección de vida, de caza, de rastreo, de pundonor y de verdadera afición. Compartí con él dos de sus últimas monterías; decir tan solo que Nanook estaba tan ansioso cuando salía de montería como un perro en su primera temporada.

Compartir puesto con Abdón y Nanook, y Truco a mi vera, fue una auténtica maravilla. Gracias a Nanook nos hicimos con un cochino, pues en cuanto lo sintió se irguió de su postura avisándonos de que algo se aproximaba.

Truco Nanook
Tomás con «el amo de los osos», que fue un perro excepcional.

Nanook está enterrado en el Cerro de los Alanos

Desgraciadamente, la enfermedad le iba golpeando duro, de manera inmisericorde, causando daños irreversibles.

Si el rastreo es duro y difícil, imaginaos hacerlo con “el señor de los osos” en silla de ruedas, y que además consiga hacerlo sencillo y rápido.

Hay una finca en el sur de Extremadura que tiene la toponimia de Cerro de los Alanos; allí es donde está enterrado un gran perro. Vaya por él este pequeño homenaje.

Decir que de “el amo de los osos” y de Abdón aprendí a no darme por vencido en el rastreo y que las limitaciones para rastrear nos las ponemos nosotros.

Truco y El amo de los osos; por Tomás Cortés Sánchez

«Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro». Lord Byron

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